1ª parte conseguida. Ayer por la tarde me vino a buscar a casa. La verdad es que la estaba esperando. Bajamos a nuestro mismo rincón de siempre y me preguntó sobre lo que me pasaba. Me costó mucho decirselo. Es algo dificil. Sientes que las palabras quieren salir de tu corazón pero solo necesitas que ella diga una sola palabra magica que te ayude a empezar... y me costó que la dijera.
Bien, pues el escaso tiempo que el destino me había concedido decidí aprovecharlo correctamente y lo que dijera, que fuera claro. La hablé seriamente de toda acción dolorosa, de eso que me hizo sentirme mal... muy mal. Eso que hizo que me recordara épocas pasadas y casi olvidadas... pero si se esas epocas se han intentado olvidar... por alguna razón será.
Al final... nose. La conté todo lo que la debía de contar de ese día, hablamos de ello. Se disculpó. Y bueno, al fin y al cabo paració como que lo dí por válido. Lo que pasa es que eso solo es una parte. La primera de mis problemas. La parte directa a ella. Falta la gorda... la mía... mis sentimientos...
En resúmen, después de la conversación de ayer y de hoy, me siento como si que no tuviera nada más que decir, aunque en realidad no puedo hacer ninguna muestra de mis sentimientos, y eso hace sentirme mal, hace que las lágrimas estén a las puertas sin razón alguna...

Te lo dices tú todo. Lee tan solo el título y verás como suena a
disconformidad. Haz lo que te apetezca sin temor a las
consecuencias de ella. Si realmente quiere estar contigo, soportorá
y agradecerá tu total sinceridad.